: La vida que no se puede tocar: Un diálogo inspirado en un cuadro de Hopper

Cecilia

Cecilia
firmando libros

martes, 8 de julio de 2008

Un diálogo inspirado en un cuadro de Hopper


Ella: Qué noche más fría.

Camarero: Un algo caliente ¿entonces?

Ella: La frialdad del corazón no tiene arreglo.

Su pareja: A vueltas y vueltas con lo mismo, eh? Con menudo muermo me he juntado.

Señor solitario: También puede ser un gin tonic, bueno para el cuerpo y para el alma…

Ella: (gran sonrisa coqueta) Pues sí, un gin tonic para mí, el señor tiene razón…

Su pareja: ¿De dónde sale este pajarito?

Señor solitario: No es necesario faltar. ¿Acaso lo he llamado yo pajarón, a pesar de las pintas que tiene?

Ella: (risa exagerada) Pajarón! Pero si es exactamente cómo lo llamaría yo!

Su pareja: Emma, no pienso aguantarte más, me voy… Emma, que me voy….

(Va hacia la puerta, vacila un poco, la mira y cuando ve que ella no le hace caso, con un gesto de desesperanza o de fastidio… se marcha)

Ella: Se levanta con la copa y camina, sugerente hasta el señor solitario, se sienta a su lado y mientras coge el cigarrillo que él le ofrece: Bueno, parece que ya no hay moros en la costa, ¿cómo dijiste que te llamabas?

Señor solitario: Tony. Emma. Me encanta tu nombre…..

(El camarero se concentra en limpiar una copa con un gran paño blanco)

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